miércoles, junio 16, 2010

del litio al letio Martes 6 AM

A Michel Foucault que tanto nos hace falta


-Y encima tomó tres años litio. El litio es una medicación antipsicótica ¿no?

-El litio se usa para la patología maníaco depresiva…

Pero inmediatamente, pensó en ella y en los borders; en esas patologías nuevas que no se saben bien qué son, donde algunos lacanianos se quedan cortos, por olvidarse del contexto social del cuál emergen. “le dieron litio: maniaco depresivo”, subjetividades encerradas en sustancias químicas de laboratorios poco ingenuos; pero en realidad, para ella pensó que era hombres sensibles: el litio era para los hombres sensibles que en un momento dejaron de creer en algo, no creen casi en nada y se deprimen…, mucho, se deprimen mucho; pero de vez en cuando conectan, sobre todo con el arte y la filosofía y ahí suben, porque ellos hacen del arte un amante, un arteamor amorarte y entonces se ponen maníacos y quieren conquistar el mundo y lo conquistan; pero después el arte se apaga y no queda nada, sólo una casa vacía y un blister de litio, que ya no es tableta.

Al fin de cuentas, qué carajo importaba si era psicosis maníaco depresiva para un manual de psiquiatría universal, y quién carajo dijo que en los manuales está todo. Ese tipo sufre y punto; sufre singularmente en su cuerpoccabeza anticartesiana la historia de su época postmoderna y entonces los que lo observan de afuera (creyendo poder explicarlo todo) dicen: borders, maníaco depresivos, psicóticos; y para ella, eran el síntoma de la sociedad, de esta, de la nuestra: lo más vulgar por ser los más incomprendidos y olvidados, incomprendidos por poseer el beneficio de los cielos y de los infiernos a la vez. Su piel se quema y se congela, se estira y se estruja, y son sensiblemente incomprendidos…

yo no sé aún si abrazarlos; o llorar y reír con ellos, aunque sean las 6AM de un martes.


Gute

2 comentarios:

Bizomáticas dijo...

Qué bello relato, amiga! Me hace pensar si el maníacodepresivo hombresufriente o nombrecualquiera no pudiera ser el síntoma más honesto de que aún estamos vivos, debajo de tanta mentira. ¿Necesitaremos normalizarlo para justificar nuestra propia sumisión?
Abrazote!
Leri.

Maripaz dijo...

Saubigugui te quiero!