jueves, agosto 04, 2011

Habitar el viaje: evocarlos

A los Qom y a la gente del MOCAFOR, en especial a Don Ignacio Valiente, Teodoro, Cándida y sus respectivas familias y, claro, también a los compañeros de ruta y de guitarreada.



Foto: La Sra Agueda haciendo almidón de mandioca (Formosa, Argentina julio 2011)


Quise irme de viaje para alejarme un rato de mí. Idea obligada al subir al micro. ¡Qué ingenua que era!

Uno no puede alejarse de uno jamás, salvo cuando muere; pero ahí la lucha también se acaba (y esto es para todos por igual).

Pero no pude alejarme de mí, todo lo contrario. Cada dolor ajeno era sentido como propio de una manera tan cruda como el grito del chancho antes de morir (tal vez el dolor que veía hablaba de mi mismo dolor, porque era el mismo dolor).

Antes de volver a esta jungla porteña, hubo una charla y una pregunta que quedó resonando toda en mí, ¿qué es la pobreza?

La pobreza es la soledad, pero no la del escritor; sino la otra soledad, la soledad del olvido la soledad de la lucha, la soledad del hambre... (pienso en Zitarrosa y su exilio, también).

Dicen que sólo se puede recordar aquello que se vivió, y si yo no hubiera viajado (ni hubiera deseado querer alejarme de mí) y los hubiera leído sólo en diarios, posiblemente me olvidaría. Pero elegí vivirlo. Un poco para volver a sentirme viva y otro poco para no olvidarlos; y darnos la bienvenida cada vez que se pueda; y recordarlos también cada vez que agarre una tiza.


Agustina Saubidet

PD: Ebocar, ponerlos en mi boca; evocarlos, penerlos en mi voz


0 comentarios: