lunes, abril 27, 2009

Escapatoria


Ese mismo sonido. El sonido. Tan torturador como profundo, tan rutinario…Hasta podría decirse demasiado aburrido. Entraba en sus oídos para continuar con su cerebro y someterlo a la más absoluta de las contracturas (si es que los cerebros se contracturan).

“Otra vez”, pensó lo mismo como todos esos reiterativos días que no eran otra cosa que el símbolo de su vida. En el fondo, cada jornada era encarada como nueva, con la intención de ser llevada a la originalidad, a la variación; pero pronto, ni bien su cara era trasladada al espejo del baño, comenzaban las decepciones y las falsas promesas: “otra ve será”…Así había sido siempre y López empezaba a aceptar que seguiría por siempre igual, hasta que un día él dejara de oír ese sonido y todos los otros…

La tortura continuaba cada vez más potente y ácida (¿o sólo era sugestión?). Para intentar olvidarla López comenzó a programar su día, como objetivamente siempre hacía…El colectivo repleto, asfixiante; la levedad de sus compañeros de oficina; el vacío de la vuelta a casa en soledad, que ya aceptaba sin reproches, porque de todas formas, ¿de qué servían?, ya había perdido el sabor, el olfato, el tacto…de disfrutar la vida. Ya no quedaba nada pro descubrir.

Todo contribuía a esa sofocante rutina diaria en la que estaba sumergido…y López tal vez sin quererlo (o tal vez buscándolo) se había convertido en parte y prolongación de su aburrimiento.

Era inevitable, el sonido cada vez más desgarrante se lo aseguraba. Entonces, estiró el brazo sacándolo del letargo en el que estaba y casi sin pensarlo (o meditándolo terriblemente) apagó el despertador. “Ese día sería diferente” pensó, y decidió seguir durmiendo…


(¿continuará?)


Texto Francisca Saubidet

Foto Alejo Sivori http://www.flickr.com/photos/alesivori

sábado, abril 25, 2009

Ilusiones Reales

Te pregunté
¿qué es lo real?

Me respondiste: los sueños

Te pregunté,
si no recuerdo mis sueños,
¿qué es lo real?

Me respondiste: tus pensamientos

Te pregunté,
entonces,
¿qué es lo que vemos enfrente nuestro?

Me respondiste: una ilusión



Leri.-

miércoles, abril 22, 2009

Olvido (dedicado a Mario Benedetti)


Me dijiste que no ibas a olvidarme
supuse que no lo harías
supuse también que sino hacíamos algo con los recuerdos
ellos se olvidarían de nosotros
y con el tiempo, claro está,
nosotros también nos olvidaríamos de ellos.
Así que, sin mayores vueltas,
asumí, estos despistes de la memoria.


Agustina Saubidet Bourel

pd: GRACIAS por el fuego (es una TREGUA)



domingo, abril 19, 2009

Cadaver exquisito: Luna que bajó del infierno


Siempre que me mirabas

veía correr el tiempo
bajando por las piedras
que se parecían a los caracoles de mar
que cuando caminás te pinchás
como esa vez que el tiempo
me dejó atrás mirando en el cielo
el aurora boreal,
esa constelación que armás en mí
cada vez que te veo
como si fueras los pies de un alma
que bajó del cielo

Adriano y Gute, Buenos Aires, Musetta 19 de abril de 2009


sábado, abril 18, 2009

Figo Sic


"Puede que mi tristeza no tenga que ver con vos. Lo que tiene que ver con vos es que vos la alivias."

Figo 2009

miércoles, abril 15, 2009

Eclipse de Monte

Sobre la tarde corroída por el sol de diciembre

en sombras incandescentes,

como suelen ser las sombras

yace tu cuerpo

Musgo tibio, enredadera lacia

Trueque sin tregua.

El viento del norte toca tu nariz

complacida porque seca

Aún huele el olor a cloro

Claro, trueque, tregua, yace tu cuerpo

Las nubes morenas,

como suelen ser en Latinoamérica las nubes

dibujan volcanes, mesetas, llanuras,

mientras tus pómulos sobresalen por tus mejillas

como construyendo una ruta hacia al sol

Solsticio, claro, trueque, tregua, yace tu cuerpo

De repente, casi por juego o azar, a tres pasos de tu cuerpo

yace mi cuerpo

Me mirás por encima de diciembre

de las llanuras, de las irregularidades,

Me mirás más allá de tu nariz de cloro

complacido por la sombra naciente que se forma

entre tu enredadera lacia y mis pómulos ondulados

Y entonces, ya sin claro, ni tregua, ni trueque

Nace tu cuerpo

por encima del mío.



Agustina Saubidet Bourel, diciembre 2004



PD: Gracias Gonchis por la foto y por tantas otras cosas...amigazo

http://www.flickr.com/photos/gonzalo_ar/

domingo, abril 12, 2009

Su mano en mi cabeza


No puedo pensar. Hace rato que no puedo pensar. Es más, te diría que desde que perdí su mano en mi cabeza, me desordené por completo.

Intento hacer ejercicios que vuelvan las cosas un poco más ordenadas, o al menos con una forma concreta que no empañe los bordes que ahora siento, todo el tiempo, borrosos.
Me distraigo con cosas banales: los últimos amoríos de vacaciones, los éxitos del verano, pero nada parece contribuir a mi incipiente necesidad de alivio y de orden.
La confusión es tal, que cuando vienen a preguntarme qué me pasa, me quedo en silencio; no puedo pronunciar palabra, porque mis palabras también tienen contornos borrorosos, prefiero entonces el silencio.
Cuando tenía su mano en mi cabeza, las palabras no abundaban, pero eran precisas; yo me entendía y con eso alcanzaba para que cualquiera me entendiera. La certeza habitaba mi boca, bueno también los ojos, y el pelo y el resto del cuerpo, inclusive mis frágiles tobillos.
Ahora soy una madeja de lana podrida, que se corta por cualquier cosa, incluso cuando corto la cebolla. Antes, cuando tenía su mano en mi cabeza, yo cortaba la cebolla con la justa precisión de un cirujano. Hoy no puedo hacer nada, quizás no deba hacer nada.
Anoche intenté poner música; todos los cds estaban en sus cajas incorrectas, y yo ya no recordaba cuál era el orden anterior, cuando mi cabeza estaba en su mano. Quise apagar el equipo y se encendió la radio; quise rascarme, pero no me picaba nada; quise tocar mi cabeza y entonces la noche cayó, contundente, sobre mis hombros.

Agustina Saubidet Bourel

viernes, abril 10, 2009

Quiero-Le (2005 para LeI )

Lo quiero conmigo jugando al trampolín,

jugando a las bestias,

jugando al ajedrez en la torre

pero sin babel, ni damas, ni reyes, ni peones

Lo quiero conmigo mordiendo atardeceres y medialunas

en vasos azules o en tacitas de té.

Lo quiero conmigo cerrando cajones, abriendo sábanas

contando las monedas para el bondi

Lo quiero conmigo en mis pupilas cerradas y abiertas,

en párpados livianos, leyendo las líneas de mis manos

Y alguna poesía de girondello.

Lo quiero conmigo comiendo alpiste o remolachas disecadas

escupiendo las semillas de mandarina,

sabiendo que no hay certeza alguna de que de allí nazca un árbol

Lo quiero conmigo entre mis uñas,

limándome el alma con plumas de gallina.

Lo quiero ahí conmigo,

deshaciendo trabalenguas con la boca cerrada

Lo quiero conmigo en la tierra

haciendo castillos de barro blanco con la espalda,

jugando a la calecita pero sinmarearse

que sea el mundo el que lo maree.

Lo quiero conmigo siempre

Siempre

y cuando él quiera



Agustina Saubidet Bourel



jueves, abril 09, 2009

Espera


Concibo la espera como un lugar en el que estamos juntos, pero él aún no ha llegado.


Leri.-

martes, abril 07, 2009

Le baiser de l´hôtel de Ville, Paris 1950



"La mer

dévore

la fuite

ardemment"



Texto primero La souris aux yeux verts et la girafe portugaise
Gute.

Picture by Robert Doisneau


PD:

(1 Acto la mirada

2 Acto la sonrisa

3 Acto pensarlo

4 Acto tenerlo delante

5 Acto el silencio


1 Acto el silencio

2 Acto tenerla delante

3 Acto pensarla

4 Acto la sonrisa

5 Acto la mirada


¿cómo se llama la obra?


El beso…)


beso de barrio, de portón, de frontón,

beso cotidiano, beso denegado, beso robado, beso prestado,

beso resbaladizo, silencioso, contenido, contundente, beso

beso refrescante, beso acalorado, beso calculado, beso imperativo

Beso transparente, beso colorido, beso paspado, besos deshuesados

beso insuficiente, beso anticipado, beso distendido, beso indigestivo, beso deglutido, beso molido

beso permeable, permutable, intransferible. beso urgido,

beso de mesa, beso de salón, beso de las cinco, beso con scons

beso de mate, de té

y de me

y de tantos

y de otros

y de besos



lunes, abril 06, 2009

Esa resistencia llamada soledad

- ¿Hace cuánto dejaste de escribir?
- No lo sé, sé que pensé que en las vacaciones escribiría más; pero no te podría decir en qué momento dejé de hacerlo. La verdad es que t
uve más ganas de estar con ellos. Él primero, luego Ella, después él, de nuevo. Compartirlo con ellos todos.

Recordé a Gute y la soledad de Duras. Cuando me la presentó, me pareció una generalizadora de particularidades, su obra una simpática dictadura. En el fondo creo que esa violencia fue porque ayer me hubiera sentido identificada, pero su lectura llegaba en el preciso instante en que elegía otra cosa (No es fácil cambiar, y no se trata simplemente de una resistencia propia, sino que los demás tampoco están acostumbrados a que nosotros cambiemos, por lo que hay que lidiar con una suerte de resistencia coyuntural al cambio).
Sobre mi ayer se podría haber dicho -lo podría haber comentado yo, pero Duras se me adelantó- que "escribir era lo único que llenaba mi vida y la hechizaba". Hoy estaba él. Y cuando estaba sin él, yo escribía para él. Palabras íntimas, palabras... cursis, palabras... de esas que te rozan el alma pero que aún así resultan incomparables a las situaciones y momentos que las detonan.

Fue con él que los "te amo" se volvieron insuficientes contenedores de emociones rebasantes. Chicle debajo de la mesa. Ya ni me sorprendía que esa palabra "te amo", antes valorada en extremo, hoy se hiciera a un lado por no estar a la altura de los abrazos que circunstancialmente nos fundían el uno en el otro, ni cerca de las lágrimas que habitaban nuestras retinas cual vecinas frecuentes de la sensación de desborde.
Él decía que tratar de explicarnos en palabras era como intentar agarrar 500 chinches voladoras en una sóla mano. Él tenía razón (¿Pero entonces qué pasaba con la palabra, con la escritura...?).

Necesité crear un neologismo que nos hablara, que se definiera en el uso, por contexto, por asociación, como hacía yo para entender sus chilenismos.

-¿Cómo te explico que te amo? ¿Que exploto de amor por vos? Te explamo.

Él no pidió aclaraciones.
Y yo lo pude escribir.


LERI.-


PD: Pensé luego que la soledad era también necesaria, restringiéndome al momento exacto de la escritura. Pero me sentí condescendiente conmigo misma... Ella no se refería a esto.

sábado, abril 04, 2009

29 de febrero (à Samuel Poirier, 04)

Sobre el parquet
se tiñe tu sombra
esquirla del disparo
anticipado de tu ausencia
Acaricio en vano
el cuerpo fallecido
quemo mis manos
mis yemas se esfuman
Y es tan grande este dolor
que hasta un manco
me tendría pena


Agustina Saubidet Bourel


PD Gonza pictures una vez más, por si no les dije http://www.flickr.com/photos/gonzalo_ar/3344883078/

jueves, abril 02, 2009

Buenos Aires, 15 de julio de 2003

Patriarcados que reinan, reinos sin pueblo, desierto de murciélagos.

Todos volamos, pero ellos más alto que nosotros: pintan murales, escriben baños, dejan cartelitos en la heladera de turno con tal de no despedirse, al menos dejan carteles: señales de que supieron amar y huir a tiempo.

Movimientos microfísicos se desdibujan entre sábanas de redes; todos van cayendo en agujeros negros que opacan la ciudad de Buenos Aires; ahora, ya, siquiera gris.

Algunos se aferran de las fibras más fuertes, pero caen de todas formas.

Los débiles son los únicos que resisten; son los únicos, porque vuelan.


Buenos Aires, 15/07/03

Agustina Saubidet Bourel


Gracias Gon por la foto, como siempre http://www.flickr.com/photos/gonzalo_ar/

lunes, marzo 30, 2009

La escondida (campo)



Esa luz del atardecer

en donde todo puede decirse
donde nada puede salvarse

Gute

miércoles, marzo 25, 2009

Nietzsche y el eterno retorno y Nietzsche y ...


“vivir de tal manera el instante de querer su eterno retorno”
Hay algunas subjetividades capaces de afirmar este instante, pero no es tan fácil cómo creemos.
¿Qué pasaría si viniera alguien a proponernos que cada instante de nuestra vida se repitiera una y mil veces? Esa es, básicamente, la idea del eterno retorno de Nietzsche. Una idea potente, pero muy complicada de llevar a la práctica. ¿Qué instante elegiría uno repetir?; ¿qué estado del espíritu?
Así, como nos enseña Spinoza de la mano de Deleuze, un cuerpo se define por su capacidad de afectar y de ser afectado. La intensidad o el grado es una de las variantes que propone Spinoza. En general nosotros hablamos de estados de tristeza, de alegría, de ansiedad, de miedo; pero el estado es sólo una etiqueta. El grado en cambio, es lo que le agrega un adjetivo a ese estado y es lo que lo hace particular el interior de la paleta de colores del estado. La diferencia circula a partir de la intensidad, es decir, que la famosa fórmula nietzscheana contiene una trampa: el verbo querer (ahí radica la clave) ¿Repitiríamos la tristeza en igual grado de aquella otra tristeza que alguna vez sentímos? ; ¿puede repetirse a caso el mejor momento de tu vida, con la misma exacta intensidad? Ingenuamente creemos que sí, que ese bar que fuimos, que esa plaza que conquistamos, debe ser siempre perfecta. Pero cuando volvemos, ni el bar, ni la plaza nos generan lo mismo. Aunque quisiéramos repetirlo, eso es imposible, porque uno, en el medio de proceso-devenir, ya no es el mismo.
Creer que uno puede elegir ser el mismo, y sentir lo mismo en igual grado, sería congelar el movimiento propio que nos propone la vida.

En otro momento de mi vida he pensado: “¿qué va a ser de mi vida sin vos?” y hoy, casi por azar o porque soy distinta o porque me hacés distinta, me pregunto: “¿Qué voy a ser con vos, sin mi vida?” y posiblemente el día que me conteste esto, yo ya voy a estar en otro lado, aunque sea envuelta en los mismos brazos y quiera repetir este instante transpirado, una y otra vez.

Agustina Saubidet

PD: es como el mar, es como el río de Heráclito.
Gracias Noe por la foto de Caleta Horcón, Chile 2009.

martes, marzo 24, 2009

24 de marzo de 1976



viernes, marzo 20, 2009

¿El blog es un anotador?

Leri me regaló una libreta hermosísima, que llevo siempre conmigo. Ahí comencé a anotar varias cosas, sin un orden pre establecido: telefonos útiles, frases de personas que por alguna razón me gustaron mucho, música que escuché y que aún no tengo (la versión que hace Bochaton de No te alejes tanto de mí) y peliculas recomendadas (como El baño del Papa, peli uruguaya que ya vi y me encantó).

Aquí voy a transcribir cuatro frases de mi anotador, sacadas de contexto. Frases aisladas. Mi desafío es escribir un relato breve con esas frases, dichas por otras personas, en momentos distintos. Si llego a escribirlo, lo publico, por ahora es sólo un desafío.

"si es por vos un día es un forro y al otro día es el hombre más maravilloso del mundo"

"las plazas de los pueblos tienen ese tufillo a moralina barata"

"teoría de los actos propios. La primera posición te obliga. Si vos asumiste determinada posición, despues no podés asumir otra que sea completamente contradictoria"

"sólo el 22 % de la población usa la izquierda"


Gute

martes, marzo 17, 2009

Impresiones de Chile 3: Vocabulario

Los chilenos, no sé si todos, pero todos lo que conocí, manejan un idioma aparte. No es como la diferencia idiomática entre España y Argentina, la diferencia con el chileno es muchísimo más marcada. Entonces, hasta la frase más ingenua poseía neologismos para mis oídos. Leri me recomendó sacar las palabras por contexto, lo que Leri no entendía era que tampoco yo entendía el contexto.

Frase: “A mi madre la echaron de Lapega” yo pensaba hasta ese momento que Lapega era el nombre de una empresa, por contexto... (es más pensé debe ser una mega multinacional porque todos trabajan ahí) Pero no, pega es laburo en términos más generales (tardé varias “pegas” en entender esta generalización).

La chucha: la traducción más rápida era mierda. “A la chucha” equivale, para mí, a decir “a la mierda.” Sin embargo hay expresiones como “sacar la chucha”, que a mis oídos sonaba medio mal, pero con aclaración del contexto y una traducción inmediata supe que era “cagar a golpes”.

En general la conjugación del presente del indicativo en la segunda persona del singular termina en i: “cachai”, “comprai," “andai”, bastante simpático y sin mucha dificultad. Es como nosotros, los argentinos, que en vez de decir “me entiendes” decimos “me entendés”. Sin embargo, no todo es tan sencillo como parece. Algo rarísimo ocurre con esta regla y el verbo correr. En argentino uno diría “corrés”; ellos dicen “corrí”; con lo cual la primera vez no sabía si hablaban de mí (es decir que yo era su “vos”) o el interlocutor hablaba en pasado refiriéndose a él mismo.

Cuatico: no es acuático, es cuático. Es un adjetivo que puede usarse tanto positiva, como negativamente. Es un adjetivo que marca extremos, como el uso del “zarpado” en buenos aires, algo parecido. El problema es que yo nunca sabía si se trataba de algo positivo o negativo, sólo supe que era algo extremo; así que después de escuchar la palabra cuático me quedaba siempre con la duda, así que por las dudas, preguntaba o me quedaba callada, esperando entender el contexto. Hubo una pista que saqué por contexto, “muy cuático” es positivo casi siempre y “cuatico” solo en general es negativo…todo es a menudo, nunca es siempre en Chile…lo único que puedo decirles es que cuando regresé a buenos aires y vi sus ojos de nuevo en detalle, ya no me parecían (como antes de viajar a Chile) bonitos, hermosos, sus ojos eran ahora para mí “muy cuáticos” y se lo dije y aunque no sabía nada de chileno, creo que me entendió, por contexto.


Agustina Saubidet


PD: Estos detalles de la lengua castellana chilena son a modo de ejemplo, hay que multiplicarlos por la extrema cantidad de neologismos que utilizan. He omitido aquí la declinación del término wuvada y sus derivados, qué son mucho y que hasta la fecha no puedo ni explicar.

sábado, marzo 14, 2009

Impresiones de Chile 2: políticas

Hablé con Maria la encargada del hostal de la Serena, la primer antipinochetista con la que hablé, no es tan fácil encontrar a alguien en Chile que esté en contra de Pinochet. Es rarísimo. Nadie habla de política y menos de horror de la dictadura, de los robos, de las violacioens, de la tortura, de los desaparecidos. Según me han informado aquí en Chile hubo aproximadamente 5000 desaparecidos, lo cual no es poco. Igual una vida vale por 30000, por 5000, son vidas, y una tan sólo es ya algo inconmensurable.
El olvido parece ser una gran anestesia, tan grande que no parece haber antídoto contra ella; pero hay una memoria resistente que puede soportar cualquier anestesia.
Es sol sale igual en cualquier lado del mundo, porque el mundo es uno solo. Como dice Alvaro "la luna llena es siempre la misma en cualquier lado del mundo" y la memoria y el olvido menguan o crecen, pero nunca están nuevas ni llenas.

Agustina Saubidet desde el diario de viajes

jueves, marzo 12, 2009

Porque se escribe (desde la playa del Faro. La Serena, Chile)

Se escribe porque se está cansado; porque ya no se piensa, porque se está aburrido, porque es bueno matar el tiempo entre líneas, así se ordena la muerte y la vida y todo, casi todo, menos la casa.
Se escribe porque la emoción nos molesta, nos incomoda.
Se escribe con trazos distintos, todo el tiempo, porque uno no es nunca el mismo cuando escribe.
Se escribe por miedo, un miedo casi necesario, como por incertidumbre. A veces se escribe tambien por coraje, pero son las menos.
Uno jamás intuye la palabra siguiente. Uno se dicta así mismo lo que diría; pero al escribirlo no lo dice; o sólo se lo dice a uno mismo porque en esa soledad no habita nadie, sólo se dice lo mismo que se dice frente a los espejos, salvo: "estás bonita".

Agustina Saubidet y su amuleto

sábado, marzo 07, 2009

Conversaciones con un chileno confitado

"El orgullo es lo que hace que esa fórmula mística y transparente entre dos personas vaya desapareciendo.

¿Y qué es el orgullo?

1) lo que te hace proteger tu espacio. Marcar tus límites...
Y cuando hay algo así de lindo, ¿para qué le vas a poner límites? El límite, ahí, no existe.

2) el orgullo pasa todo a primera persona.

Dices: "me siento orgulloso de algunas acciones buenas que hago".

3) el orgullo te hace hasta desconfiar de la otra persona y terminar hasta compitiendo.

Se dicen mutuamente: "si yo sé más"; "no, yo sé más".
Ahí comienzan todas las inseguridades y también las demás mierdas.

Fitado" (conversación transcripta en el diaro de viajes de Gute en el marco de una charla amena)

jueves, marzo 05, 2009

Impresiones encontradas (escrito desde un ciber)

05/03 Santiago de Chile bajo mi lupa es contradictoria. Hay contradicciones que no entiendo, se percibe la contradicción en mi retina pero no las premisas, sin dudas hay algo contradictorio que no puedo poder en palabras: Providencia vs barrio brasil (plaza del roto chileno). No llego a entender mucho a esta ciudad, me gusta muchísimo viajar por Santiago pero me siento mucho más segura en un auto que en un colectivo. Segura de que cierta distancia con la imagen es mejor que la proximidad directa de los cuerpos (me resulta imposible caminar).
Me siento extraña pero al mismo tiempo como camuflada, nadie sabe que soy argentina pero al mismo tiempo la cercania y la lejania de los chilenos me hace guardar una distancia justa para no producir ningún encuentro. Salvo el otro día en la pileta que me encontré con una mujer entrada en años, pintora y escritora. Fue una gran charla, un gran encuentro, esos que marcan casi acontecimientos (esos encuentros no se pueden prever nunca). Marlene, la pintora escritora me pidió mi cuaderno para regalarme una poesía...y hasta ahora es lo mejor que tengo escrito en mi diario de viajes.
Tal vez necesite más tiempo para poder escribir.
Un abrazo.
Gute

sábado, febrero 28, 2009

Diario Intimo: Viaje a Chile

Me voy a Chile, tengo miedo al avión, lo reconozco, no quisiera ser una nueva versión de Viven, no llevo campera, en la cordillera, intuyo, hace frío. Leri me espera del otro lado y está bueno llegar cuando alguien te espera. Llevo el equipo de mate. No quise saber mucho de Chile, prefiero tener mis propias impresiones, quiero llegar. Empezar el año viajando es un muy buen comienzo, sobre todo cuando el tránsito vuelve y uno va en sentido contrario, y así voy dejando atrás cosas y preparandome un poco para el futuro que está cerquita.
Cuando viajo tengo ciertos rituales: llevar dos o tres libros, no muy complejos, pero que toquen mi sensibilidad, sin duda grandes autores: Vallejo (gracias Nippur me llevo "los heraldos negros" que lo saqué de la biblioteca de mamá) ; Murakami ("tokio blues" a ver si lo termino de una vez) y de Yashimoto ("Kitchen", gracias Anita Dominguez Neira por el regalo). También tengo que llevar SIEMPRE un cuaderno en blanco, dos o tres biromes que patinen, así escribo más rápido.
El resto es lo de siempre, una valija con millones de cosas que no voy a usar, pero que se llevan por las dudas...
y lo más lindo, estar 15 días con Leri, escribiendo, charlando, caminando, viajando, conociendo su ciudad y tantas otras, contándole de él, y de mis ganas de volver a "élbuenos aires" sólo para besarlo y recorrer sus calles.

Gute

jueves, febrero 26, 2009

Pulso

a Fabián Polosecki, alias Polo


Sé que estás llegando, de a poco comienza mi exilio; un exilio tibio, cauto, como de quien espera alguna vez volver.


Gute

miércoles, febrero 25, 2009

Constelación

Lo malo del pudor es que a veces empuja las palabras a niveles de abstracción que, en determinados espacios, no sólo NO pasan desapercibidos, sino que pueden arrancarnos lágrimas que desgarran como si fuera una piedra la que se abre paso por nuestras pupilas. Como si la negación a llamar las cosas por su nombre nos llevara a reemplazarlas por otras que revelan más de lo que ocultan, ciertamente más de lo que estamos dispuestos a tolerar. Esos espacios de cruel exactitud son lugares donde uno no puede mentir ni mentirse. Donde un resfrío no es sólo un resfrío y vos lo sabés, pero insistís en llorar la fiebre e implorar que venga él a apoyar sus paños fríos sobre tu frente hasta que te adormezcas.

- Disculpá mi ignorancia sobre el tema, pero me podrías describir lo que se siente? -preguntó insistente ante mi falta de detalles.
Yo no podía mirarlo a los ojos. Sería nuestro último cara a cara, aunque en ese entonces ninguno de los dos lo sabía. Atiné a responder: -Lo que siento es que hay algo demasiado grande, que tiene que salir por un espacio que es muy chico. Y yo sé que si lo dejo salir... va a doler.
Nuestras lecturas se encontraron en ese instante y las lágrimas estallaron sin pedir permiso alguno. Todo intento por contenerlas se convertía en estallido, así que eventualmente (tal vez en segundos que parecieron eternos) dejé de intentarlo. Su veredicto fue que duplicáramos las sesiones, que retiráramos la mirada. El mío fue exponer la fisura hasta que doliera, sangrar la herida.

Años después me seguía repitiendo sin diego ni diván en cada algo demasiado grande.

Pensé tal vez que matando el pudor podría develar que no había nada vergonzoso en esa naturaleza rígida y constipada, más que el rastro de las ciudades transitadas lentamente (aún con ritmo frenético) y esa absurda negación a extirparlas.

En el fondo, el interrogante era si quien elegía conscientemente transitar su vida en el aglomeramiento de una Gran Ciudad, con la congestión y el atasco propio de sus calles, el embotellamiento en sus venas, podía sorprenderse u horrorizarse al toparse de frente con la obviedad de la obturación adueñándose de su aparato digestivo.


Lerinha.-

Y la cuenta llegó hasta 10 (Re de VAle La Pena?)

Que el mundo estaba regido por absurdos, eso no les resultaba novedoso. En el atardecer de un día como cualquier otro, el cowboy ayudaba al cajero a contabilizarlos en su computadora, mientras reemplazaba la cabeza del ciervo que colgaba en su pared por un cuadro de culto a la soya.

Primero estaba el absurdo del vaquero sin lectores, atemorizado por el sueño de una quema de libros que mataba al gaucho que ya no existía por fuera de ellos.

Seguido se encontraba el del banquero sin futuro -o sin acciones?.
De estos dos ellos daban cuenta, porque les tocaban de cerca.

El tercer absurdo era el del escritor sin reflectores, sin comentarios, sin metadiscurso ni opiniones, sin brillos de otras ventanas en la noche de su escritura.

A este lo seguía el absurdo del estudiante que quería salvar la humanidad. (Este es mi preferido, me gusta pensar que yo pude ser uno de esos. Y no que no lo fui).

El quinto absurdo pertenecía a un altruista que conformaba su totalidad, por ende su forma de dar a los demás era darse a sí mismo.

El sexto unos médicos que oraban para que existiera un Dios, toda vez que pare-serlo les pesaba demasiado... (a veces la sociedad es tan turra que pone estas misiones imposibles y luego reclama por su incompletud -si no sabe a que me refiero pregúntele al psicólgo amigo).

El séptimo era el absurdo de la riqueza comportándose como bestia, si acaso no existiera una metáfora que la ilustrara mejor.

El octavo un joven que se preguntaba si era suficiente orar para que el cambio fuera real; y volvía una vez más a la página del libro de autoayuda mientras veía un nuevo capítulo de la serie de física cuántica para principiantes.

El noveno los derechos humanos para las vacas (y Kike que me cuenta que en Cuba es más dura la pena por matar a una vaca "propiedad del estado" que a una persona, como si estos no lo fueran también).

Y llegamos al décimo absurdo, y el décimo eras vos, que te quejabas mientras acababas al servicio del poder, enalteciendo la pregunta sin banco ni altar (y aún por fortuna bastante alejado de los palos de golf).


Leri y Mauri.-
(o la remake de Leri del texto de Mauri,
VAle le pena? http://mobtomas.wordpress.com/2009/02/21/¿vale-la-pena/#comments )






Lerinha





Bancame para engrandecer que estoy llegando. Dicho esto bajo el régimen de la hora chilena.

Besotes enormes, Leri (donde quiera que estés)


Gute

martes, febrero 24, 2009

Anedas de otros niños

La primera vez que Pedrín vio la nieve estaba tan emocionado que necesitó ir corriendo a avisarle a su padre; así que se guardó dos puñados de nieve en los bolsillos.
Cuando llegó finalmente a su casa, fue a buscar a su padre; pero claro, para esa altura sus bolsillos estaban llenos de agua.
Gute

PD: está aneda no me pertenece, es de un gran amigo, Pedro, a quien quiero mucho. Cuando me contó esto una ternura me invadió y hoy tenía muchas ganas de rendirle homenaje a su ternura, a su ingenuidad, a su generosidad, a su escritura, a sus padres y a nuestra amistad. Abrazo enorme, Pedrín. Espero que andes bien y que aún conserves los bolsillos llenos de agua africana. Gute que te adora.

viernes, febrero 20, 2009

Conversaciones con Enrico: con los años (Toma 2)


-Con los años a uno le cuesta más enamorarse- reflexiona Enrico con un exquisito acento italiano, mientras prepara un mate.

Me quedo pensando un buen rato.

-¿Sabés lo que pasa, Enrico? Con el tiempo a uno le cuesta más olvidar.


Enrico y Gute

miércoles, febrero 18, 2009

Reflexiones sobre una servilleta: Toma 2 (Simbiosis)


Resulta curioso que siendo M lo único cierto e inevitable en V, nunca parezcamos lo suficientemente listos para afrontar lo simbiótico de esta relación.


Será acaso porque no existe fórmula mejor que M para acercarnos a V?
Será esa proximidad la que duele?

Leri.-


Gracias Silsifa (Silvina Ferradal) por la ilustración y la onda... :-)
(http://whisperingcolors.blogspot.com)

martes, febrero 17, 2009

Un absurdo y un error / Un gran tipo


Caleta solía confundir la cantidad de autos de un cortejo fúnebre con una medida de la grandeza de la persona en cuestión.

Así lo sintió aquella vez.
Mientras contaba los vehículos de una fila que no parecía acabar, miró a su padre con ojos nublados de angustia y dijo:
"Hoy falleció un gran hombre".


Absurdo: lo que Caleta no sabía es que 10 años después, su padre iría a reprocharle por ese día en que habría preferido a otro tipo sobre él (ese complejo tiene nombre?).

Error: Si la grandeza fuera el resultado de un concurso de popularidad, muchos de aquellos que más admiramos -y cuántos magnánimos incuestionables!- correrían el riesgo de ser acusados de insignificantes microbios.


Leri.-


Dedicado a esos microbios sin cuya influencia sería difícil imaginar nuestra vida.
(Y a vos... Cuáles se te ocurren?)



Foto: Funeral Procession, de Ellis Wilson
... texto en memoria de Eugenio Heit.



Olores


Quedó tu olor impregnado en el almohadón del living, no me había dado cuenta. Jamás imaginé que algunas cosas pudieran quedar. Tampoco uno puede aferrarse a un almohadón, pero tal vez esta noche, por ser la última, duerma abrazada a lo que alguna vez creí iba oler el resto de mis noches.

Cuando se murió mi abuela Mamidé, hace ya 16 años, me quedé con una cartera de ella, no porque fuera linda o me gustara, sino porque tenía su perfume. Cuando la extrañaba mucho, me bastaba abrir la cartera para sentirla de nuevo cerca. Al principio la olía todos los días y era inevitable no ponerme a llorar y abrazar fuerte la cartera, como una forma de no decir Adiós. Con el tiempo, lo hacía menos seguido; luego una vez al año; después solamente cuando ordenaba a fondo la parte de arriba del placard; hasta que un día me di cuenta de que su perfume no estaba más ahí, que ya no tenía nada que la trajera a mi lado, más que la millonada de recuerdos que estaban en mi cabeza; pero para ese entonces ya la cartera olía a mí.

No sé qué fue de esa cartera, creo que debe estar en la casa de mis viejos, en el mismo lugar donde la dejé la última vez. Tal vez con el almohadón sea más fácil y alcance con ponerlo a lavar en el lavarropas junto a todos los recuerdos que tengo de vos. Recuerdos que ya no te traen a mí, pero al menos van a ser recuerdos limpitos.


Agustina Saubidet


PD : Gracias Alejo por la foto. http://www.flickr.com/photos/alesivori/

lunes, febrero 16, 2009

Re de Buenos Aires y vos (por Figo)

No quiero templar los nervios
Me resisto a camuflar mi ansiedad, mi miedo, mi mundo,
y la vida tiene que seguir más amplia.

donde quepa mi mundo, el tuyo, y el de todos, pero chiquititos
que ningún rostro me sea ajeno,
que todo rostro sea nuestro y del mundo
y que me conmueva como el beso justo, que llega cuando estoy por irme
y me hace quedar un rato más

quiero que queme templar lo que me pasa
que me hiele,
que me descongele
Volver
un buen aire
ese mismo que respirás

Figo


PD: Gracias Figo por tu edición del texto, como siempre tus síntesis totalizadoras. Un beso. Gute.


Deja Vu

-Qué es lo que te tiene tan cansado?
-La reiteración. Vuelve a mí como si fuera demasiado imbécil para entender lo que una y otra vez creo que vuelvo a aprender, en cada caída.
En realidad lo que le molestaba no era sólo eso sino más bien el contexto. Modestia aparte o soberbia no tan apartada, seguía creyendo de sí mismo que era una de las personas más inteligentes que había conocido, y por ende no se perdonaba tanto desacierto.
-Tal vez el error sea seguir intentando aprender con cada caída. No ambicionar más, ni creer realmente en su existencia, vuelve más difícil que aparezca, o si lo hace que lo puedas reconocer.
-Reconocer a quién? Perdón, me perdí.
-No tiene importancia. Cuando estés listo para oirlo no habrá forma de pasarlo por alto... Tampoco nadie tendrá que decírtelo.

LERI.-

sábado, febrero 14, 2009

Fragmentos de novela 3, a Julio Cortazar

Hace dos días fue un nuevo aniversario de la muerte de este grande, Julio Cortazar. Aquí un breve homenaje desde mi novela. Un diálogo entre Comoquieras y Miguel en un auto en la ruta. Agustina Saubidet


"- Comoquieras, ¿vos creés en la magia?- dijo Miguel mientras sacaba de su cuello una moneda.-

Tengo algo para mostrarte. No es nada magnífico y se escucha medio mal, pero cuando lo escuches, sé que te va a encantar. Es un cassette que armé con un par de discos que tengo de Cortazar leyendo Cortazar. Empieza con Torito un cuento magnifico y una introducción aún más genial donde el tipo habla del lenguaje como nadie habló: el habla porteña. Pará que lo tengo que rebobinar.

A veces cuando escucho a Julio Cortazar en ese cassette que tengo, pienso que definitivamente este tipo no puede estar muerto. Después pienso en su muerte y me acuerdo que cuando fui a Paris le dejé el ticket del metro en la tumba y una carta que se iba a echar a perder porque llovía mucho, pero sin embargo la dejé.

El tipo tenía una gran habilidad para escribir como uno piensa en el colectivo, genialidades que no se encuentran en los libros, que salen de la calle y no pueden morir en tumbas o eso creía yo, al menos

-Ahora ¿qué pensás?

-Que la muerte es un silencio jodido y largo y nada más que eso.

Cortazar me enseñó a jugar con las palabras y con el tiempo. Saberlo muerto es también jodido, porque entonces el tiempo que uno cree eterno, como ese tiempo del colectivo, aunque sea en un instante o tres paradas, la muerte lo vuelve real y caduco. Un nombre, una fecha, tickets de metro, no hablan del tipo, hablan del tipo que regaló su tiempo a la escritura, o le regaló a la escritura un tiempo.

-A mí me asusta la muerte, ¿a vos no?- le pregunta Comoquieras

- La mía, ya no tanto. Tal vez sí la de los otros porque me recuerdan mi propia posibilidad de muerte. Un acto egoísta, seguro pensás, y tal vez sea esa la realidad de un escritor. Un egoísmo melancólico que intenta escapar a la muerte sobreviviendo en millones de papeles o cassettes.

Me hubiera gustado conocer a Cortazar, por ejemplo, tomarme unos mates o un café con él., escucharlo en una cinta no es lo mismo que tenerlo en frente. A Torito lo tengo oído como 50 veces y de vez cuando, lo confieso, me canso de escuchar lo mismo, porque me lo sé de memoria y sé donde está cada silencio, pero aún así siempre intento encontrarle algo nuevo, como buscando que su palabra renazca.

Cuando estuve aquella vez en el cementerio de Paris y le dejé esas palabras, en realidad sentía como si el tipo fuera un tío querido, un amigo próximo, un juglar.

Seguramente, él pensaría que dejarle esa carta no tenía sentido, porque el mundo simbólico no se detiene frente a una tumba, menos aún frente a un nombre, o un libro.

Y fijate una cosa, es raro pero la muerte, unida al recuerdo y a las reiteradas lecturas y escuchas de la escritura de Cortazar y de su pensamiento, me hacen sentir con la facultad y el derecho de imaginar que ya sé lo que piensa el tipo, una locura. Más allá de Cortazar, calculo que esto pasa en general con la muerte.

Uno le teme a la muerte antes, pero una vez que ocurre, con alguien cercano, por ejemplo, el temor desaparece y aparece la ausencia. Y los que quedamos vivos, frente a esa nada que deja la muerte, nos imaginamos y nos sentimos en algunos casos con derecho hasta de afirmar como pensaría y opinaría el tipo que se murió, como negando lo que pasó, prolongando en nuestra imaginación una vida que ya no existe, porque la realidad es que el tipo se murió y no piensa más. Es como que necesitamos apropiarnos del lugar que deja ese otro, para entender lo imposible de entender y suponer que aquí no ha pasado nada y que todo sigue igual. En esos casos, lo que uno hace con la muerte, degrada al deseo y corrompe la realidad más próxima. Ahí la imaginación, no es más que una mera suposición, que en nada arregla las cosas, digo, Cortazar sigue muerto y la verdad que es una cagada…y me jode y me duele que se haya muerto.

El tema no es la muerte, sino lo que uno puede hacer con ella. Tampoco sé si hay una edad para pensar en la muerte, como tampoco hay una edad para morir, sí para el resto de las cosas…no hay tiempo para nada Comoquieras, pero eso no pasa siempre, pasa a veces.

Por eso me gusta besarte y encontrar monedas en tu cuello."




viernes, febrero 13, 2009

Reflexiones sobre una servilleta, toma 1

Un pensamiento recurrente es un pensamiento que vuelve una y otra vez.

Sabrá esta servilleta que comparte su esencia reciclada?

Si la miro entrelíneas... 
Encontraré la respuesta?

Leri.-


PD: Este posteo corresponde al 2 de febrero, hoy fue el día en que se independizó de la foto.

Ahora


Le asustaba su propio silencio casi tanto como le asustaba pensar en el mañana (y más especialmente en él, mañana). 
La vida le había enseñado o tal vez ella había aprendido sola a no planificar. 
Se preguntaba si desear era como planificar; y si imaginar que algo tenía fecha de término desde sus inicios no era algo así como sentenciar su no durabilidad, por cubrirse (ella lo hizo al principio y luego desistió, o al menos eso se dijo). 
Su amiga Barbi hablaba del poder de la intención. Creía en eso, aunque no creía en los nombres ni en las palabras, ni mucho menos en los libros de autoayuda. 
Recordó una conversación con un ex jefe, un tiempo atrás: "Caleta, tu problema es que imaginás situaciones que no son, y luego de algún modo hacés que esas fantasías se vuelvan realidad". Se preguntó si no había algo de cierto en esa pobre excusa que él encontró para hacer exactamente lo que ella había anticipado, desligándose de toda responsabilidad, o -como buen jefe que era- delegándola en ella. 
El interrogante que trascendía la situación y volvía a ella una vez más era cómo y si podía una acertada percepción convertirse en la construcción de una realidad (in)deseable, o visceversa. 
Pero porqué lo estaba pensando ahora? 
Ahora que su mundo cobraba color a magia y aroma a margaritas. Ahora que no necesitaba que los atardeceres irradiaran luces naranjas, rojizas y púrpuras para apreciar su belleza. Ahora que finalmente conectaba con el presente sin pensar en nada más. Ahora que igualmente no podía evitar pensar en algo más. Ahora que era tiempo de decisiones. Ahora que vacilaba entre vender sus muebles o decorar su nuevo espacio (con contrato por 13 meses... y garante). Ahora que estaba libre para hacer lo que quisiera. Ahora que tenía que ir al consulado, averiguar su situación, llenar papeles. Ahora que todo era rosa, y aún así estaba a tiempo de percibir grises (había empezado a pensar que el gris era la base sobre la que se construían el resto de los colores, de todos modos). 
Ahora que cambiaba de planes, aún cuando nunca habían sido tan firmes. 
Ahora que había enunciado esas palabras por primera vez, atravesándolo con su mirada que lo había dicho desde antes, sintiéndolas hasta el desgarro, llorándolas con congoja, riéndolas a carcajadas. 
Ahora que él pedía los días después. 
Ahora...

Leri.-


PD: Barbi, gracias por la foto.